Lo que pasa después del clic: el eslabón que más campañas pierden
- Fernando Lozada
- hace 2 días
- 4 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 días
Durante años se ha repetido una idea peligrosa, generalizada, y en cierta manera simplista en marketing digital: “Si el anuncio convierte, la campaña funciona.” En términos prácticos debería ser así, siempre y cuando entendamos que todo depende de lo que pautemos, pero la realidad es dura y a veces difícil de asimilar.
En mi experiencia he visto a empresas y campañas con buenos CTR, leads constantes y costos “saludables” fracasar estrepitosamente. No porque el anuncio estuviera mal hecho, sino porque nadie prestó atención a lo que ocurre después del clic.
Y ahí es donde se pierde más dinero, confianza y reputación de marca de lo que muchos están dispuestos a admitir. Es una fuga tremenda de recursos que cuestan demasiado y que se pueden evitar comprendiendo, desde la sensibilidad, lo que hoy mueve a las personas y sabiéndose adaptar a ello.
El clic no es una meta, es una transición
Adaptarse es simple, pero primero hay que entender que cuando una persona hace clic en un anuncio de servicios (especialmente en sectores sensibles como migración, salud, servicios legales o de bienestar) NO está comprando.
Está haciendo algo mucho más frágil: está pidiendo orientación, seguridad o acompañamiento.
Ese clic es un momento emocional. Una pausa en medio del miedo, la duda o la urgencia. Y justo ahí comienza el verdadero trabajo.
El error más común: pensar que el área de marketing termina donde empieza ventas
Muchas estrategias comerciales de importantes empresas se diseñan como compartimentos aislados:
Marketing genera leads.
Ventas cierra.
Atención responde.
Sin una retroalimentación, sin hermandad, como partes de cuerpos distintos unidos en un Frankestein empresarial. Olvidando que en la práctica, el usuario no percibe esos departamentos. Percibe una sola experiencia.
Y no quiero decir que todas las áreas deben fusionarse, sino trabajar con coherencia. Por ejemplo, cuando el anuncio habla con empatía y la respuesta es fría, genérica o mecánica, el quiebre es inmediato. El mensaje deja de sentirse real.
No importa qué tan bien segmentado haya estado el anuncio: la confianza se rompe en segundos.
¿Qué debería pasar después del clic? (y casi nunca pasa)
Una campaña de servicios bien pensada no solo busca volumen, busca coherencia. Después del clic debería ocurrir lo siguiente:
1. Continuidad emocional.
El tono del primer contacto debe respetar la promesa implícita del anuncio. Si el mensaje fue humano, la respuesta también debe serlo. No se trata de copiar el texto del anuncio, sino de hablar el mismo idioma emocional.
2. Claridad antes que presión.
Muchas conversaciones se pierden porque el equipo intenta cerrar demasiado rápido. Olvidando sobre todo que en estos tiempos, cuando se trata de contratar servicios, las personas no quiere ser empujadas: quieren entender.
La claridad genera más confianza que la urgencia de una meta comercial.
3. Tiempo de respuesta que también comunica.
Responder tarde, responder mal o responder con mensajes genéricos comunica algo muy claro:“No eres tan importante.” En servicios, el tiempo también es parte del mensaje. Ojo con esto, o de lo contrario estás cosechando leads para que otra empresa con mejor atención termine tu trabajo.
4. Un equipo que entienda el contexto del anuncio.
El equipo encargado de brindar la atención a los leads debe saber:
Desde qué anuncio llegó el lead.
Qué mensaje vio.
Qué emoción se activó.
Sin ese contexto, la conversación arranca desde cero… y muchas veces no vuelve a arrancar. Esto crea fatiga en el cliente y reitera el mensaje negativo de "No eres tan importante". Un mensaje negativo que, no solo afecta al usuario, sino que incluso afecta tu "algoritmo"... y se elevan los costos por resultados.
Tu empresa tiene una enfermedad terminal. El costo invisible de hacerlo mal.
Cuando lo que pasa después del clic falla, el impacto no siempre se ve de inmediato en los números. Pero se acumula en forma de:
Desconfianza.
Desgaste del equipo.
Leads “fantasma”.
Marcas que prometen una cosa y entregan otra.
Y en servicios sensibles, ese daño no es solo comercial: es humano. Por eso es vital hacer un análisis de conciencia, revisar el estado de la atención y comprender que las campañas son la punta de lanza, o el anzuelo y la carnada como suelo decir... lo que ocurre más allá depende de la habilidad comercial y empresarial por hablar un mismo idioma.
El clic como parte de una identidad viva.
He visto buenas empresas marchitarse, incluso algunas autodestruirse por falta de comprensión y un deseo exagerado de lograr una meta comercial con estrategias empolvadas. Olvidando que una marca de servicios no es solo su logo, su landing o su anuncio.
Es la suma de:
Lo que promete.
Cómo responde.
Cómo escucha.
Y cómo acompaña.
Cuando marketing, ventas y atención trabajan alineados, la marca deja de sentirse como una empresa desligada y empieza a sentirse como un apoyo real. Cómo una institución viva y confiable.
Justo ahí es cuando una campaña además de ser rentable en el corto plazo, empieza a construir algo más sólido.
Mi consejo final...
El verdadero reto del marketing de servicios no es solamente "generar clics". Es honrar lo que ese clic significa para quien lo hizo. Porque detrás de cada lead no hay un formulario; Hay una persona que decidió confiar, aunque fuera por unos segundos, en medio de un oceano de publicidad y por eso esos segundos merecen coherencia.
Por eso, si están diseñando campañas de servicios y sienten que “algo se pierde en el camino”, tal vez el problema no esté en el anuncio… sino en lo que ocurre después. Conozcan su servicio... conozcan y respen a su público y capaciten a su equipo en un buen entorno laboral.
Suena lógica la solución, pero aunque no lo crean, vi empresas ofreciendo servicios al inmigrante mientras justificaban las injusticias que se cometían contra ellos... Sí. Tenáz.






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